Blog de omega

En mi opinión

Familia

 

Familia no es un conjunto de personas, ni un grupo de individuos, es mas de lo que la palabra podría por si misma describir, ¿que la compone?

Unos podrían ser mas sentimentales y apegarse a lo tradicional, un padre, una madre que es quien generalmente tiene el mando y la responsabilidad de educar y guiar a los nuevos miembros, por consiguiente también estos mismos quien son quienes toman ejemplo supuestamente de los primeros, y así consecutivamente, pero la mera realidad es que no es tan apegado a lo que realmente sucede y ha sucedido desde hace muchas décadas.

Si bien estamos acostumbrados a mencionarlo como un núcleo indispensable, no forma parte esencial de la vida actual en las poblaciones muy grandes, y contrariamente a lo que se cree en las zonas rurales no hace gran diferencia, ya que aun cuando se supone que las personas se conocen mas, de una u otra manera existe cierto grado de abandono por una identidad familiar, aunque se atribuye esta falta de cohesión a la creciente interacción de las redes sociales, no es del todo correcto, ya que este y otros aspectos se han venido dando desde la década de los treintas del siglo pasado, las poblaciones y las migraciones masivas en búsqueda del bienestar y el confort ha ido desplazando poco a poco esos núcleos hasta disiparlos, y de cierto modo sustituirlos por esa necesidad de contactar personas lejanas pero con afinidades y objetivos en común.

Así que según mi punto de vista ahora las familias no necesariamente requieren de lazos sanguíneos, o emocionales, también por extraño que parezca son lazos externos de identidad y pertenencia ideologías y sociedades en las que la vida común puede ser persona a persona o de manera virtual, si bien esta ultima no es del todo aceptada, es lo suficientemente coherente con nuestros tiempos. Continúa leyendo En mi opinión

Petusso ¿enamorado?

Trota que trota por callejuelas y callejones en busca de sobras, un buen filete de pescado, una cama caliente y lejos de los ratones.

Nada es mejor que estar seco y aseado dejar de ser un gato pelado. Pillo muy pillo, el bandido estar tranquilo durmiendo y relamiéndose los bigotillos.

Nada es mejor que un buen rato de flojera y si es de todo el día es perfecto pues así la galanura de este gatote se acrecienta, peina que peina entre lengua y patita su carita.

Y no es que sea vanidoso el cachetoncito, es por que su corazón se revuelve cuando por la farmacia pasa, no por qué esté enfermo más bien es por puro gozo.

Hermosa dama es Clementina Pomposa la gatita de la botica, mal de amores ha dado al Petusso, que ni de chiste imaginaba que una colita esponjada y un par de ojitos verdes le pusieran a temblar, a el que de malandro presume todos lo días.

Petussito no te esfuerces, que la presumida y esponjada de Clementina no sabe lo que es la vida, encerrada en las vitrinas de la botica cree que la vida es bella sin que sus patitas pisen el mismo suelo que un gatote que ama la vida libre y a sus amigotes y hasta las ratas del basurero quiere ¡Ay Clementina! No sabes lo feliz que se es entre la barriada.

Petusso enamorado pero jamás un tonto será pues le gustan los ojos de la gatita y su pelo esponjoso pero el prefiere el aire de la calle, su ruido, el murmullo a su alrededor aunque le digan gato mugroso, ese es malandro el gatote amistoso.

Marco Antonio Ojeda Pérez.

México 2018®Jardín sonoro ediciones.

Por ti.

V̸i̸a̸j̸a̸r̸í̸a̸ a̸l̸ c̸e̸n̸t̸r̸o̸ d̸e̸l̸ u̸n̸i̸v̸e̸r̸s̸o̸ b̸u̸s̸c̸a̸n̸d̸o̸ l̸a̸ r̸e̸s̸p̸u̸e̸s̸t̸a̸ d̸e̸l̸ t̸o̸d̸o̸ y̸ d̸e̸ l̸a̸ n̸a̸d̸a̸.̸

M̸e̸ d̸e̸s̸c̸a̸r̸n̸a̸r̸í̸a̸ h̸a̸s̸t̸a̸ e̸l̸ t̸u̸é̸t̸a̸n̸o̸ a̸n̸a̸l̸i̸z̸a̸n̸d̸o̸ l̸o̸ i̸m̸p̸e̸r̸f̸e̸c̸t̸o̸ d̸e̸ m̸i̸ s̸e̸r̸ a̸l̸ n̸o̸ e̸n̸c̸o̸n̸t̸r̸a̸r̸ c̸o̸m̸p̸a̸r̸a̸c̸i̸ó̸n̸ c̸o̸n̸ t̸u̸ a̸l̸m̸a̸.̸

S̸e̸r̸í̸a̸ l̸a̸ t̸i̸n̸t̸a̸ e̸n̸ e̸l̸ t̸a̸t̸u̸a̸j̸e̸ d̸e̸b̸a̸j̸o̸ d̸e̸ t̸u̸ p̸i̸e̸l̸ i̸n̸m̸o̸r̸t̸a̸l̸,̸ d̸e̸ e̸s̸t̸e̸ m̸o̸d̸o̸ n̸o̸ m̸e̸ p̸e̸r̸d̸e̸r̸í̸a̸ e̸v̸a̸p̸o̸r̸a̸d̸o̸ e̸n̸ e̸l̸ v̸i̸e̸n̸t̸o̸ q̸u̸e̸ t̸e̸ a̸c̸a̸r̸i̸c̸i̸a̸.̸

D̸e̸f̸e̸n̸d̸e̸r̸í̸a̸ c̸a̸d̸a̸ t̸o̸r̸r̸e̸ó̸n̸ y̸ c̸e̸n̸t̸í̸m̸e̸t̸r̸o̸ d̸e̸ e̸s̸e̸ b̸a̸s̸t̸i̸ó̸n̸ q̸u̸e̸ r̸e̸s̸g̸u̸a̸r̸d̸a̸ l̸o̸s̸ s̸e̸c̸r̸e̸t̸o̸s̸ c̸r̸e̸a̸d̸o̸r̸e̸s̸ d̸e̸ l̸a̸ v̸i̸d̸a̸.̸

S̸e̸r̸í̸a̸ e̸l̸ p̸i̸l̸a̸r̸ q̸u̸e̸ s̸o̸s̸t̸i̸e̸n̸e̸ e̸l̸ p̸u̸e̸n̸t̸e̸ q̸u̸e̸ c̸r̸u̸z̸a̸s̸ d̸e̸s̸d̸e̸ a̸q̸u̸í̸ y̸ h̸a̸s̸t̸a̸ l̸a̸ e̸t̸e̸r̸n̸i̸d̸a̸d̸ p̸a̸r̸a̸ q̸u̸e̸ n̸a̸d̸a̸ i̸n̸t̸e̸r̸r̸u̸m̸p̸a̸ t̸u̸ a̸n̸d̸a̸r̸.̸

S̸e̸r̸í̸a̸ s̸ó̸l̸o̸ e̸l̸ h̸o̸m̸b̸r̸e̸ q̸u̸e̸ s̸o̸y̸,̸ s̸i̸n̸ d̸a̸ñ̸a̸r̸,̸ s̸i̸n̸ a̸c̸o̸s̸a̸r̸ u̸ o̸m̸i̸t̸i̸r̸ t̸u̸ p̸r̸e̸s̸e̸n̸c̸i̸a̸,̸ s̸i̸ s̸e̸r̸ n̸a̸d̸a̸ m̸a̸s̸ q̸u̸e̸ e̸l̸ c̸o̸m̸p̸l̸e̸m̸e̸n̸t̸o̸ q̸u̸e̸ s̸i̸e̸m̸p̸r̸e̸ d̸e̸b̸i̸ó̸ s̸e̸r̸ n̸i̸ñ̸a̸,̸ h̸e̸r̸m̸a̸n̸a̸,̸ c̸o̸m̸p̸a̸ñ̸e̸r̸a̸ y̸ m̸a̸d̸r̸e̸ p̸o̸r̸q̸u̸e̸ t̸o̸d̸a̸s̸ s̸o̸n̸ u̸n̸a̸,̸ u̸n̸ s̸e̸r̸ s̸ó̸l̸o̸ d̸e̸ q̸u̸e̸r̸e̸r̸.̸.

Marco Antonio Ojeda Pérez.
México 2020.
Dedicado a cada mujer que desde casa o fuera de ella lucha una buena vida.

El complot guajiro

Muchas veces al estar absorto en cosas triviales de pronto te encuentras en medio de situaciones absurdamente simpáticas en un principio, para después casi salir corriendo atemorizado por ideas un tanto fanáticas.

Pues resulta que ya con algo de hastío me dispongo a perderme en mis pensamientos varias calles más adelante se sube una pareja el cómo de 45 ella como 30, se sientan un lugar delante mío, nada más ordinario, la música populachera y estridente pocas charlas y olor a humano y frituras.

Yo en lo mío, la pareja decía poco, ella comiendo una torta, ¡la música seguía igual de pronto el _aaaachis_ y yo y la mujer salud!!!

El no muy convencido responde: ¡gracias! (no muy molesto) agregando_ ves? ¡Te lo dije está todo claro!

Ella_ ¿Qué? No entendí

Él_ lo de la gripa todo es un plan del gobierno, desde siempre, ¡que desgraciados!!!

_ ¿de qué hablas? _ ella_

De todo, de todo _el_

Y es entonces que me quedo escuchando atentamente.

Es aquí que empieza casi sin parar y con mucha convicción acerca de lo que decía.

Si Martha, es un maldito complot, mira, la gente enferma de gripa o del estómago o de sida, pero no es así, nadie está enfermo en realidad ¿tú qué haces si te sientes mal? Vas al médico ¿no? ¿Ella_ pues si o no?

Ese es el punto, vas al médico, pero de ellos ¿quien sabe que tienes? ¿pero tú pagas consulta y medicamentos y a donde se va el dinero? a parte de a sus bolsillos claro y los impuestos qué?

¡Ajá! No lo veías venir, pues los impuestos por enfermedad te los aplican para financiar las campañas de salud, así que te sugestionan en la TV y radio, te enfermas y vas al médico y todo se repite de nuevo, pero no se acaba ahí todo es una mafia hay quienes tienen los derechos sobre los nombres de las enfermedades y cada que existe una epidemia o brote alguien en alguna parte cobra por los derechos de ello.

Fue entonces que me di cuenta de que hasta el operador del autobús había apagado la música y venia tan atento como el resto de los pasajeros, jajajaja, sonaba tan crítico y convencido.

Días después yo seguía pensando en aquello y mas todavía al ver a alguna persona estornudar cerca de mi.

Todo estaba relacionado, era una cadena, las guarderías, escuela, seguridad pública, la burocracia, el ejército todos manipulando la mente del colectivo, y las empresas privadas controlándolo todo, administrando el poder, le dio tanta lógica al asunto que parecía el guion de una película post-apocalíptica, todo parecía innegable. Y así llegué a mi destino con la paranoia a todo lo que da, y pensando si también aquello no fue también un complot….

Textiles

Corazón y textiles.    -109-

Hilando con los cabellos del espíritu, tejiendo entre tus dedos y con la mirada cansada pero llena de esperanza, tiñes de centellas coloridas el alma de mis raíces, los destinos del hombre, uno a uno con madejas de vida y de sueños buscando ser una con el universo en esta cosmogonía infinita que nos arraiga, entre lo nuevo y lo ancestral, entre tu cuerpo, tu seno y sobre esa piel morena por el sol y mi tierra que te ama.

Entre cruzados hilos van tejiendo estas almas, zurciendo cada corazón naciente con estas manos cansadas y sus rostros complacientes, con sus sentimientos como madejas que crean a su encuentro las cosas más placenteras.

En este juego de urdimbres, agujas y telares creando el color con la cochinilla y mezclando aroma de flores y almidón para seducir y conquistar, engarzando nudos, hilos y tramas una y otra vez hasta hacerlo complejo, como el mismo amor que cobija tu cuerpo, mujer de quien todo viene y que fabricas con solo una madeja de hilos del alma dicha y esperanza.

Si es que has visto unos diseños viejos, ancestrales no supongas que son míos, pues no soy capaz de igualarte, los rombos y las grecas dibujadas por el alma tuya a ninguno se asemejan pues son trazos hechos con infinito amor tejido con tus cabellos en intrincados. Únicos modelos bordados con finos hilos plagados de recuerdos, seguramente irrepetibles, probablemente complejos.

Si es que los has visto pregunta ¿Por qué no puedo hacer yo eso?
Y la respuesta es fácil, las manos de la artesana por el corazón y su alma son guiadas aun con los ojos cerrados y llegaran al mundo enredados en sus adentros prodigios textiles y miles de universos en alegorías de colores.

Marco Antonio Ojeda Pérez.
(dedicado a las manos de las artesanas en México)
México 2017 (R)

Sin destinatario

Estas líneas no llenen tu alma ni tú vacío pues ese no lo he creado yo, que de mí no esperes más que un detalle cada vez, que el cielo no llueva cada qué tú quieras ver llover.

Estas líneas no son fuego viviente son lo que tú deseas que permanezca encendido, no fui yo quien apagó el amor en ti ni tampoco quién iba encenderlo porque no estoy aquí para revivir dolores.

Esta carta no tiene como destino tu pasión, tu odio, angustia, tu tristeza, tu felicidad ni tampoco tus lágrimas. Quiero solamente permanecer vigente pues muerto llevo un tiempo entre la gente.

Estas líneas son posibles por una razón y esa razón es que olvidé decirlas cuando debía, cuando eran necesarias, ahora son solo una carta al viento con el papel envejecido por el sol y el tiempo inclemente.

Marco Antonio Ojeda Pérez-autor
México 2019 (Derechos Reservados)
Fotografía cortesía: Roll-oh (DR)

He vuelto

He vuelto.

Estoy donde todo comenzó justo como lo habías predicho y mis palabras rebotan en mis oídos como el eco de lo que no quise escuchar, de lo que siempre negué y sin embargo las oigo sabias, necias, imprudentes pero precisas.

He vuelto como perro con la cola entre las patas, manso, callado pero orgulloso de haber vivido lo que viví, sin arrepentimiento, a la vez cansado y deseoso de un techo dónde descansar y lamer mis heridas, aquellas que están en el alma y que duelen más que las del cuerpo, de esta piel maltrecha y llena de cicatrices de tanto amar.

He vuelto como el colibrí regresa a los campos floridos a alimentar su hambre en cada flor, en la misma flor con la misma sed y el mismo dolor que satisface su eterno peregrinar, del cielo a la flor, del cielo a la flor, del cielo a la flor, recogiendo el néctar y el polen una vez más a miles de aleteos en cada vuelo como si se tratase de los latidos de una vida incesante y necesariamente voluntariosa.

He vuelto a quemar mis retinas viendo al Sol al buscar el calor en mi rostro agrietado por el viento de las décadas buscando la mano que alivie estas llagas de tanto vivir entre la gente vacía y sus prisas, sin sentido, caminar entre cuerpos sintéticos y superficiales buscando en la multitud veo camino a el barrio en donde todos me conocían y no me había convertido en parte de un racimo de desconocidos.

He vuelto a la casa de la madre, en búsqueda de la mano que me cure, la mirada que me haga sentir que mi viaje no ha sido en vano y la sopa caliente aunque sencilla y humilde alimente mi alma, espíritu y corazón a la vez que llegan recuerdos de la infancia en la que todo era de un millón de colores y que soñaba en ser el hombre en Marte, el ser que podía volar en su nave espacial.

He vuelto a ser el mismo, a mi delgado, desgarbado cuerpo, a tener mirada de niño, a querer volar un cometa, a rodar sobre la hierba mientras río a carcajadas por tontería y media, he vuelto a escuchar la música que le gustaba a mi padre, esta que parecía como una locura para los oídos mas puritanos, he vuelto a jugar con el trompo, las canicas y el balero y a ver como oscurece mientras cuento las estrellas que van apareciendo.

He vuelto a ver la vida y su belleza después de haber ido al infierno y ser malo, caer tan profundo en el abismo que cualquier luz que a mi llegara me dolía como un pinchazo, y el viento en navajas de palabras me cortaba tan sutilmente que podía casi leer cada línea marcada en mi ser, he vuelto entre rosales y espinas azotando mi espalda cual esclavo de la rutina de aquel que muere por no saber amar.

He vuelto envuelto en llamas y plumas como el ave fénix, he vuelto a ser el que sueña, ríe escribe y se deja llevar como la hoja en el río esperando llegar al océano donde se juntan en el horizonte cielo, mar y luna, he vuelto a ti querida tierra mía donde las hadas y sus ojos brujos te enseñan que el camino de regreso es más que volver el tiempo atrás y que el dolor es sólo el medio más no la forma definitiva para alcanzar la velocidad de la luz a la que viajas tu.

Marco Antonio Ojeda Pérez-autor
México 2019(DR)
Fotografía: Omega Orbius(R)

Tres puntos

Inmerso en este mar de textos, los míos y los tuyos a redacción forzada a veces y tinta cubriendo la blanca tez de tus paginas manchadas otras, más afortunadas decoradas con notitas color neón, y las letras iniciales gariboleadas, elegantes como para marcar un pasaje único en cada inicio de capítulo de tu vida.
Y así el entrelineado simple me deja ver hacia donde va cada vivencia descrita, desde lo sumiso de un matrimonio apresurado con una historia excepcional y hasta llegar al tórrido romance con el mismo diablo seductor.
De este puño y letra ha salido no se que tanta cosa que de solo re leerla me causa excitación tras solo los primeros textos, los capítulos pasaron del rosa pálido al negro mas profundo de tu sensualidad, del pudor de unas mejillas rosáceas hasta el rojo encendido de tus labios carnales.
Mas de mil páginas añadidas a la encuadernación de tu historia y aun no sabes que quien te escribió cada línea y suceso es quien firmará al final tu obra, quizás para darle el punto final o dejar esos 3 puntos suspensivos a la espera de el siguiente volumen…

Marco Antonio Ojeda Pérez-autor
México 2019 ©

Fotografía: Omega Orbius ™

En la calle.

Amaneceres inciertos que quizás pueda ser como el tuyo o el mío, no lo sé a ciencia cierta, cada nueva mañana llega desde el cielo un halo breve pero tan consistente con la actualidad.La indiferencia de las grandes urbes crecientes tan llenas de desolación pero abundantes de luz de noche y colores ocres y cristales reflejando el neón de la modernidad.Y el pasado cavernario sepultado en cimientos de concreto buscándote como si de un artilugio ancestral se tratase tu encuentro.Paseo por tus calles viejas y a veces llenas de esa historia que no se deja extinguir para enseñarme que sobre lo que estoy posado es tu regazo agonizante lleno de cicatrices urbanas que ocultan lo que queda de ti bajo estas calles tierra mía.Marco Antonio Ojeda Pérez-autor.México (DR)Fotografía: Omega Orbius.